Tuesday, April 25, 2006

La verdadera misión de la televisión pública

Las fuertes transformaciones que atraviesan los sistemas de televisión en el mundo están replanteando el sentido de la televisión pública y en especial de la televisión cultural.
El discurso tradicional considera que son tres las funciones básicas de la televisión: informar, formar y entretener. Pero, ¿por qué necesariamente en este orden de importancia? Los tiempos cambian y parce que los medios se quedan atrás en muchos aspectos. En mi opinión las nuevas generaciones de periodistas debemos contribuir a cambiar lo establecido porque sí, siempre y cuando sea para mejorar la situación. (Algunos pueden pensar que se trata de pájaros en la cabeza o ganas de cambiar algo por cambiar, pero pienso que nuestra labor es algo más que ir de casa al medio y del medio a casa. NO SOMOS OFICINISTAS).
Ahora resulta que, en un entorno mediático en el que se acusa a la televisión de entretener y de olvidarse del resto de sus funciones, la BBC, la televisión pública de mayor prestigio en Europa, adopta como principal misión el entretenimiento.
Precisamente, este modelo de televisión, la del entretenimiento, no cuenta con una imagen de prestigio al ser asociada, casi siempre con la “tele-basura”.
Sin embargo, un programa de entretenimiento dirigido al gran público ¿por qué no va a poder ser un buen producto? Pero para alcanzar este objetivo, creo que hay que hay que tener en cuenta, por un lado que el entretenimiento debe ser útil para los telespectadores, y por otro, que entretener con un contenido de calidad no es menos importante que educar u ofrecer una información objetiva y veraz.
El quid de la cuestión está en el tipo de contenido con el que se entretiene. Por ello, deben plantearse preguntas como: ¿Es determinado programa de entretenimiento útil para los telespectadores?, ¿qué les aporta? La tarea de ofrecer un entretenimiento útil es una responsabilidad de las cadenas, y en especial, de los operadores públicos de televisión que aspiren, realmente, a cumplir con su vocación y compromiso de servicio a la sociedad.
Según he leído en páginas de Internet, La BBC, la cadena pública de televisión de referencia, asume la función de entretener como su principal misión. De manera que desde de ahora, el entretenimiento deja de ocupar la tercera plaza en el orden de relevancia de las tres "obligaciones" clásicas de la tele.

Tuesday, April 04, 2006

De nosotros depende cambiarlo



Tras haber observado unos datos ofrecidos por el profesor Jaume Soriano, podemos decir rotundamente que las mujeres estudian la carrera de Periodismo. En una proporción de 7 mujeres por cada 3 hombres, son ellas las que dominan a las aulas. Pero curiosamente estos datos se invierten cuando pasamos de la facultad a la redacción. Es en este espacio donde los hombres dominan ampliamente. Un 63% de los profesionales del periodismo son hombres y, el resto, un 37% son mujeres.

¿Cómo se explican estos datos?
Conocemos muy bien la desigualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y, en especial, en el mundo laboral, con respecto a los sueldos, a las oportunidades y a la responsabilidad de conjugar la profesión con el ámbito familiar. En el caso del periodismo, la desigualdad puede venir dada por la dificultad de conciliar los difíciles horarios de la profesión con la vida familiar, de la cual las mujeres son, a ojos de todos, las principales responsables. (No únicamente las periodistas sino las mujeres en su conjunto).Esta desigualdad es importante en el periodismo porque supone un círculo de difícil salida. La desigualdad se encuentra en la sociedad y los medios la reflejan. Por otro lado, como la mayoría de periodistas son hombres, el punto de vista de las mujeres queda relegado a los medios, que restan inservibles como motor para cambiar este aspecto de la sociedad y para hacer frente a la desigualdad.

¿Solución?
Existe una solución, y es subsanar la desigualdad en los medios, no con actitudes paternalistas, sino promoviendo la igualdad de oportunidades. Los medios de comunicación tienen que ser el punto de partida porque la sociedad camine hacia la igualdad, y son los actuales estudiantes de periodismo, el 70% de mujeres y también el 30% de hombres, los que tienen que asumir esta responsabilidad, que habrán de desarrollar en un futuro bastante inmediato. La mentalidad de estas generaciones está relativamente libre de esquemas patriarcales y puede ser el motor del cambio.

Tras haber observado unos datos ofrecidos por el profesor Jaume Soriano, podemos decir rotundamente que las mujeres estudian la carrera de Periodismo. En una proporción de 7 mujeres por cada 3 hombres, son ellas las que dominan a las aulas. Pero curiosamente estos datos se invierten cuando pasamos de la facultad a la redacción. Es en este espacio donde los hombres dominan ampliamente. Un 63% de los profesionales del periodismo son hombres y, el resto, un 37% son mujeres.
¿Cómo se explican estos datos?
Conocemos muy bien la desigualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y, en especial, en el mundo laboral, con respecto a los sueldos, a las oportunidades y a la responsabilidad de conjugar la profesión con el ámbito familiar. En el caso del periodismo, la desigualdad puede venir dada por la dificultad de conciliar los difíciles horarios de la profesión con la vida familiar, de la cual las mujeres son, a ojos de todos, las principales responsables. (No únicamente las periodistas sino las mujeres en su conjunto).Esta desigualdad es importante en el periodismo porque supone un círculo de difícil salida. La desigualdad se encuentra en la sociedad y los medios la reflejan. Por otro lado, como la mayoría de periodistas son hombres, el punto de vista de las mujeres queda relegado a los medios, que restan inservibles como motor para cambiar este aspecto de la sociedad y para hacer frente a la desigualdad.
¿Solución? Existe una solución, y es subsanar la desigualdad en los medios, no con actitudes paternalistas, sino promoviendo la igualdad de oportunidades. Los medios de comunicación tienen que ser el punto de partida porque la sociedad camine hacia la igualdad, y son los actuales estudiantes de periodismo, el 70% de mujeres y también el 30% de hombres, los que tienen que asumir esta responsabilidad, que habrán de desarrollar en un futuro bastante inmediato. La mentalidad de estas generaciones está relativamente libre de esquemas patriarcales y puede ser el motor del cambio.

Tras haber observado unos datos ofrecidos por el profesor Jaume Soriano, podemos decir rotundamente que las mujeres estudian la carrera de Periodismo. En una proporción de 7 mujeres por cada 3 hombres, son ellas las que dominan a las aulas. Pero curiosamente estos datos se invierten cuando pasamos de la facultad a la redacción. Es en este espacio donde los hombres dominan ampliamente. Un 63% de los profesionales del periodismo son hombres y, el resto, un 37% son mujeres. ¿Cómo se explican estos datos?
Conocemos muy bien la desigualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y, en especial, en Edmundo laboral, con respecto a los sueldos, a las oportunidades y a la responsabilidad de conjugar la profesión con el ámbito familiar. En el caso del periodismo, la desigualdad puede venir dada por la dificultad de conciliar los difíciles horarios de la profesión con la vida familiar, de la cual las mujeres son, a ojos de todos, las principales responsables. (No únicamente las periodistas sino las mujeres en su conjunto).Esta desigualdad es importante en el periodismo porque supone un círculo de difícil salida. La desigualdad se encuentra en la sociedad y los medios la reflejan. Por otro lado, como la mayoría de periodistas son hombres, el punto de vista de las mujeres queda relegado a los medios, que restan inservibles como motor para cambiar este aspecto de la sociedad y para hacer frente a la desigualdad.
¿Solución? Existe una solución, y es subsanar la desigualdad en los medios, no con actitudes paternalistas, sino promoviendo la igualdad de oportunidades. Los medios de comunicación tienen que ser el punto de partida porque la sociedad camine hacia la igualdad, y son los actuales estudiantes de periodismo, el 70% de mujeres y también el 30% de hombres, los que tienen que asumir esta responsabilidad, que habrán de desarrollar en un futuro bastante inmediato. La mentalidad de estas generaciones está relativamente libre de esquemas patriarcales y puede ser el motor del cambio.